martes, 19 de mayo de 2009

Para mí siempre estás tú

Para la alquimia longevidad.
Para el filósofo los libros.
Para Eva aquella costilla.
Y para mi boca tu ombligo.

Para el abril la primavera.
Para el poeta la ventana.
Para los amantes la noche.
Y para mis dedos tu espalda.


Para los esclavos libertad.
Para las nubes todo el cielo.
Para los ciegos el resplandor.
Para mi pecho tu cabello.

Para la moda los blackberrys.
Para el pirata los tesoros.
Para Beethoven tantos pianos.
Y para mis ojos tus ojos.

Para el deprimido Coelho.
Para las plantas clorofila.
Para el adicto cocaína.

Para mis besos tu saliva.

Para el ebrio la cerveza.

Para el centinela endorfinas.
Para la guerra las protestas.
Para mi mañana tu risa.

Para la locura psiquiatras.
Para las plegarias algún dios.
Para el presumido el orgullo.
Para mis oídos es tu voz.


Para Sabina están las rimas.
Para José Arcadio Macondo.
Para el fútbol hay Maradonas.
Para tu sí, yo dispongo.

Para el vals las quinceañeras.
Para la mentira el engaño.
Para las orquestas sinfonías.
Para tu seguridad mi abrazo.

Para los mapas geografía.
Para Hamlet Shakespeare.
Para la luna hay astronautas.
Para mis poros es tu piel.

Para el por qué las respuestas.
Para los recuerdos el baúl.
Para el asombro las sorpresas.
Y para mí siempre estás tú.


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