
Divorciados hacen terapia con el whisky.
La voyeur se extasía con las webporn's.
Hoy los Clinton’s se desahogan con Lewinsky’s
y la autoestima se agranda con silicón.
Solteronas ruegan novio al dios Internet.
El obeso y su gran sueño: su bypass.
La bulímica, el suicida más los nerds
se mitigan con su cóctel de Prozac.
La puta que ya es un cultivo de H.I.V.
El latino y su american dream in New York.
El parricida y el que violó a una mujer,
con taciturnas navidades en prisión.
Seniles que dicen welcome al Alzheimer.
Huérfanos a la intemperie allá en Kabul.
Guerrilleros que perdieron con un Jaque.
Los secuestrados que dejó lngrid Betancourt.
El negro escupido por el apartheid.
Fionas que sufren por no ser
Sodomitas reprimidos de la high life:
los Ricky Martin y los Reyes del Pop.
Todos ellos son mortales registrados,
penando con un sentimiento que pesa.
Ya son miles los que se van infectando
en la pandemia de la soledad moderna.






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