
Se aleja la sorpresa entrenida de tenerte por las noches, de quedarme aletargado hasta cerrarme los ojos con tu voz colada por el teléfono. Se va difuminando tu cabello (semirubio, rizado, con choronguitos infantiles o negro azabache) que desde San Juan agitaba los vientos del Caribe y hacía que mi ventana se entreabriera para recibir tu aroma de shampoo de hierbas. Se alejan a cuentagotas de mi memoria los poemas, las películas y los libros que leiste. Se aleja tu boca virgen bañada en miel fresquita de colmena (la que tanto anhelaba besar). Se aleja tu espalda tornasolada de colibrí agitado con sus alas invisibles que solamente yo veía. Se alejan las golondrinas de los te quiero y los te amo que cantaban sin pedir permiso. Se aleja el ferrocarril que te trajo de Hato Rey a Maracaibo, pero se va contigo de pasajera sin boleto de regreso. Se aleja Penélope de su Pepe Le Pew. Y pulgarcito ya no estará más en tu bolsillo cuando trabajes por las madrugadas en tu taller haciendo magia con poliestireno y cartón. Se aleja el conteo regresivo, la conquista, los suspiros, las ganas de escribirnos. Se divorció la tinta y el papel. ¿Quién conspiró en la creación de la desilusión? Quizá fue el frio, la soledad o algún terrateniente de la tristeza. Se alejan tus huellas de las mías, plasmadas en la arena de Culebra. Se aleja a paso lento, tu mirada camaleónica y de kryptonita verde que debilitaba mi orgullo y lo acostaba en tus brazos. Se alejan las palabras mágicas del día, los detalles en los que te reflejaba, tus buenos días y el deseo de las 11:11.
Y yo me estrello de nuevo con los sueños, resignado… caminando solitario por las calles y silbando Il Postino. (Dejaré de creer en las botellas que se lanzan al mar)
Chao muchacha irreal…






Libréhula! lo otro es un escaramujo de mentiras ;) (Vuelvo, siempre vuelvo). Tu me manques...
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