
Una flor de pétalos negros
palpita en su pecho.
Se viste con el humo negro
de los Cónclaves
y se excita cuando es frotada
por la Extremaunción.
¿La ves?
.................................. ¿La ves?
Ahí va,
como una puta independiente,
fumando planes de guerra,
borracha de depresiones,
píldoras,
misiles.
Su boca es la ventana
a un mar fúnebre tranquilo.
Hay quienes corren tras ella
para follársela.
Para hacerla suya
y nunca la enamoran.
Nunca le leen despacito al oído,
ni fallecen pronunciando
su dulce nombre.
Ven,
entra en mis brazos, niña oscura.
Te quitaré la sal de los tiempos a besos.
Te haré el amor
hasta que transpires almas pecadoras.
Me fundiré en tus huesos tristes.
Suavizaré tus manos callosas con mi sangre
y me arroparé con tu manta fría,
a la que tantos huyen.
Hasta morir en vos o vos morir en mi.






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