miércoles, 7 de marzo de 2012

Decreto Urgente

Voy a escribir un poema que ni te toque.

Que ni se le ocurra por ninguna casualidad llamarte.

[Si es que los poemas en los no estás, no te llaman]

Voy a escribir un poema amordazado.

Uno que no te invoque.

Uno que ya esté aburrido de besarte,

de ir contigo al teatro

y de escucharte tararear jazz en sus oídos.

Podría convertirlo en mi credo

o filosofía de vida.

Tatuarlo en el revés de mi muñeca.

Tomármelo cada 12 horas por el resto de mi muerte.

Pero repito:

No debe nombrarte en ningún momento.

Que cuando se me ocurra mencionarte

las letras de tu nombre no funcionen en mi teclado.

Que la boca del poema se adhiera,

que agonice

y no pueda gritar tu nombre.

Voy a escribir un poema mudo como el grito de una estrella.

Que nadie pueda escucharlo cuando te anuncie.

Ni lo puedas socorrer cuando esté indefenso.

Voy a escribir un poema que te tire por la borda.

Que te entregue como sacrificio para mis dioses

y se deleiten con el olor de tus cenizas.

Borrarte.

Ocultarte para siempre en una tumba de titanio

y escribir que nunca exististe.

Voy a escribir un poema autócrata que te destierre de su patria.

Que te quite la nacionalidad y todos los derechos.

Que te haga nadie.


Si aún así sigues apareciéndote

por mis libros, mis plazas, mis calles

y cuando vaya a mencionar otro nombre

me baila el tuyo en los labios

terminaré escribiendo un poema asesino.

1 comentario:

  1. ¡Ah caramba!, un poema dulce y escandaloso.
    Una banderita blanca con ocho letras.
    Anéxale a tu tobillo,
    que la poesía,
    no nos sirve para matarnos.

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