lunes, 30 de marzo de 2009

Nocturno

El sol baja santamarías.
Peatones prenden velas.
Flotan burbujas de humo.
Minifaldas en la acera.
El cigarrillo lo presumo.
Te pregunto: ¿se te antoja?
Hay mil vicios en la noche
que tornan la gente loca.
Y a la luna testigo
se le hace agua la boca,
va y desamarra sus hilos
y se entrega a la moda.

Danzas que provocan sugestión.
Copas, botellas y cocktails.
Pecados capitales al tragar
unas manzanas del Edén.
Metrópolis adicta a algún bar.
Luces fugaces de neón.
Tráfico de decibeles.
Calles transpirando etanol.
Y la estrella testigo,
ve todo y le provoca,
va y desamarra su brillo
y se entrega a la moda.

Hay citadinos sibaritas.
Sacerdotes sin sotana.
Violadores al acecho
y monjas con muchas ganas.
Rebosa el silicón los pechos.
Fluyen ofertas de swingers.
Todos sangran frivolidad
para ver quien más resiste.
Y el rocío testigo
mira todo y lo moja,
va y desamarra su frío
y se entrega a la moda.

Todos se entregan a la moda
de las noches de los viernes.
Unos marihuana y alcohol.
Otros en sexo se extienden.
Hasta que al oriente sale el sol
para abrir santamarías.
Duermen los que anoche estaban
en Sodoma y consumían.
Y el escritor testigo
adiestra su memoria,
va y desamarra el papiro,
también se entregó a la moda.

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