martes, 29 de septiembre de 2009

Soneto a una mujer con corazón de diamante

Bienaventurado el que te enamore

y te haga llorar como Magdalena.

Gustas del tequila de las verbenas,

más no eres adicta a un ramo de flores.


Ego imperial con epicúreo escote.

Labios finos y muslos de gacela.

Muchos besaron tu ombligo, morena.

Ninguno enterneció tu alma en un roce.


Hoy llega un extraño cual guerrillero

con fusil y balas de sinceridad.

La horma de tu zapato caminante.


Listo para endulzar tus sentimientos,

sacando del país de Nunca Jamás

a ti, mujer corazón de diamante.


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