lunes, 19 de octubre de 2009

Poem & Disco

Fin de semana
antiestrés.
Invitaciones
sin tarjetas,
sin gentleman's
ni mademoiselles.
No hay protocolo

y el límite es el exceso.
(Y es que la carne es débil,
¡Buen provecho!)


Mortales al acecho
y predispuestos.
Cervezas prostitutas

que se entregan
a la boca de sedientos.

Neones parpadeantes

en la puerta.
Niebla artificial
que algunos fuman.
Luces alienígenas

multicolores.
Hip-hop, dance,
reggaetón:
Anestesia

pa’ los dolores.


Hielo, vodka y copas.
Mesas bajo
las tertulias de amigos.
Gente solitaria
en busca de caricias.
Buitres mayoristas

de cocaína furtiva.

Baños con espejos,
chismes, complot’s.
Hombres conspirando
y mujeres inseguras
del carmín en sus labios.

Humanos que tambalean

cual globos de agua
por el ¡bum-bum!
en sus orejas.
Pies que llevan
los compaces.
Peticiones
que llenan la pista de baile.

Manos en las cinturas

que zigzaguean
al ritmo de la música.

Botellas codiciadas.
Risas, verbos incoherentes.
Químicos en la sangre.
Miradas perversas

entre amigos.

Siembran en tus ojos vértigo
unos cuantos duendecillos.

Cada quién
con cada cuál.
Besos mezquinos,

robados o imprudentes.

Muslos entrecruzados
de demonios

con disfraces de mujeres.
Euforia.
Propuestas para hoteles.
¿Por qué todo da vueltas?

Delirium tremens.

Historias de discotecas,

noctámbulas, alcohólicas,
divertidas, peligrosas.
De inicios planeados
y finales inciertos.
¿Quién brinda otra copa?

Mañana en la mañana
se despertará sin ganas

de la cama la resaca

y te besará la boca.

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