Me prohibieron
el lunar en . . . . hombro derecho.
Censuraron
verbos y pronombres.
Ordenaron borrar
de mis grafittis.
No puedo ni
y mucho menos
No soy yo.
Buscaré otra manera de
Qué incómodo es no
¿Alguien me entiende?
¿Alguien me escucha?
Es como si alguien
presionara MUTE cuando
Me inventaré un idioma.
Qué juguetón es mi álter ego.






jajajaj! eres tan original, pero no me habías dicho que el lunar estaba en el hombro izquierdo, así: narizón y barbudo, de izquierda como vos.
ResponderEliminar¡Cuanto desorden en este poema!
ResponderEliminarAl lunar le gusta ser el puntito de la i.
Y sigue sabiendo a cóctel, querido.