Flor hambrientay solitaria en tu jardín,
abres tus pétalos al viento
y unas chispas
se meten dentro de ti.
Tu piel ebulle en lo oscuro
y tus dientes muerden tus labios
en un silencio nocturno.
Y unas abejitas son tus dedos,
que te tocan donde quieres
y conocen cada punto de tu cuerpo.
Así van actuando las hormonas,
va hirviendo tu sangre
y el corazón
actúa como alcahueta
aumentando su frecuencia.
Y tus vellos se erigen delicados
respondiendo al preludio de un tabú,
de un desahogo o de un pecado.
Gimes y suspiras,
recuerdas una imagen masculina
desnuda, etérea y espía.
Imaginas que te acaricia
reencarnado entre tus dedos
imitando su parte más íntima
y te cuelas entre tus piernas
siendo cómplice tus braguitas.
Te quemas sola,
estando sin él.
Te humedeces con tu néctar
que gotea de tu semilla
mojando a las abejitas
que son como tus dedos
que te frotan con malicia.
De repente…
hay espamos cósmicos en tus muslos,
los dedos de tus pies se abren como abanicos,
viajas por el universo en segundos
y ahorcas a la sábana en tus manos
mientras se esfuma la imagen masculina
y queda saciada tu hambre
cerrando tus ojos
y quedándote dormida.
Mujer, así te amas sin compañía...






Seductoramente excitante. Si nos hubieramos conocido antes de hoy, hubiera creído que me lo escribías a mi corazón. Besotes...Malala
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