Me declaro culpable de esta adicción.Fui yo quien te asaltó y comenzó a hostigar
a tu mansedumbre con forma de boca.
No hubo un bofetón,
ni una denuncia ante el Tribunal de la Haya.
Delineo mi territorio ahí, sobre tu barbilla.
Planto mi bandera y destierro al tiempo
como manda a volar una ventisca a los nimbos,
para que sólo así tus manos, entre el sí y el no,
el detente y el continúa,
dejen respirar a la voracidad por un momentito
y la reanuden luego.
Me declaro culpable, ellos son inocentes.
Porque son dulces, no tienen temperatura.
Resbaladizos donde patinan los míos.
Son labios de agua. Me hidratan.
Los autorizo a que tiren de la cuerda
para cerrar mis ojos y mirarlos con mi lengua.
Ponen a levitar mi conciencia
hasta dejarme sordo para todo,
menos para el gorgoteo de besos
y los latidos que llegan a la garganta.
Son Manantial Límpido por antonomasia
y masticables como un caramelo.
Eres inocente de todo cargo muchacha
y mi boca es la ventosa condenada
al brebaje de tus labios.






leerte es una experiencia orgasmica!
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